Desocupación, la odisea del falso peregrino
Por Facundo Sagardoy
Bastó un aviso en el diario de más tirada del Chaco para que más de cinco mil quinientos jóvenes concurrieran a las jornadas de entrevistas laborales organizadas por el Grupo INCSA, para preseleccionar nuevo personal. Los requisitos: tener secundario completo y entre 18 y 30 años. Y aunque muchos se pasaban la edad o debían materias, dijeron “todo vale” y se lanzaron a la caza de alguno de los 300 puestos de trabajo que habilitará la empresa en su nuevo hipermercado, todavía en construcción.
El trabajo en blanco en el nordeste argentino retrocede. Representantes de los principales empleadores actuales, las pequeñas y medianas empresas, dicen no tener sustento económico para incluir trabajadores bien remunerados y con cobertura social y médica completa. Fundamentan que los impuestos siguen altos y que el trabajo en blanco, para la rentabilidad de la empresa pyme, sigue siendo caro.
“Sólo las empresas multinacionales, colosos con respaldo extranjero pueden soportar la tasa de empleo argentina”, apuntan al respecto los especialistas. Este argumento en la sociedad, hizo del trabajo en blanco uno de esos anhelos que todos codician, que muy pocos alcanzan y que, anunciados masivamente, significan un verdadero fenómeno social.
Esta vez, bastó un solo aviso del periódico de mayor tirada de la provincia del Chaco, con dos simples requisitos de exclusión - tener secundario completo y entre 18 y 30 años -, para que 5.500 jóvenes del Gran Resistencia concurrieran al Domo del Centenario a las jornadas de entrevistas laborales proclamadas por el Grupo INCSA, para preseleccionar a su nuevo personal.
Es que el grupo pretende preseleccionar a los trescientos elegidos que integrarán sus filas de trabajo básico, para un nuevo proyecto que emprende en la cuidad: un flamante hipermercado. INCSA responde al grupo multimercadista francés “Carrefour”, y significa “Integración Norte Carrefour Sociedad Anónima”.
Cuatro meses atrás, Carrefour absorbió uno de los más importantes centros de ventas de la firma “Norte” en Resistencia, en la intersección de la calle Juan Domingo Perón y la troncal avenida Alberdi, a una cuadra de la plaza central. El edificio cambió inmediatamente su nombre y su estética tricolor por la azulgrana francesa.
El desembarco estaba presagiado. Pronto adquirió un importante predio sobre las avenidas Ávalos y la recién pavimentada Lavalle, y pese las reiteradas denuncias de los vecinos de la zona, la construcción se inició con plazo de entrega para fines de noviembre.
Según la gerencia, el edificio, de 3.540 metros cuadrados de superficie, comenzará a funcionar con más de veinte locales comerciales en su interior durante el mes de diciembre, para cuando esperan inaugurar. Tiempo suficiente para alistar a las nuevas filas de empleados que lo harán marchar.
Falsos Peregrinos Desocupados
Línea de cajas, recepción, verdulería, panadería, carnicería y fiambrería, bazar, electrodomésticos y reposición en general, mantenimiento y seguridad, son los sectores a la espera de quienes ocupen, en sí, puestos de trabajo básico, ninguno de mando.
“Seguro el trabajo va a ser sacrificado, siempre es así en los supermercados, pero los beneficios valen el esfuerzo”, apunta Adrián, uno más en la multitud que espera su turno para ingresar al inmenso Domo y ser entrevistado.
Adrián tiene el número 157 en la lista, un suertudo dirían los últimos de la fila, por no decir otra cosa. Quique, en cambio, quince pasos adelante, tiene el 33. Adrián pidió su número y reservó su puesto a las seis de la mañana; Quique lo hizo 21 horas antes. A las nueve del día anterior ya estaba en el Domo con sus mantas, sus abrigos, y tanta esperanza.
“Uno tiene que dejar cosas para conseguir cosas”, indica Quique. Él dejó su familia y su casa, y fue a buscar su número, “su derecho”, como dice, aunque le resulte increíble. Cuando llegó a la Avenida los Inmigrantes al 350, se encontró con que ya había otros 32 que lo acompañarían. Algunos habían llegado recién, otros mucho antes.
“Es impresionante la necesidad que tenemos y lo que debemos hacer para alcanzar trabajos tan precarios”, es lo único que llega a esbozar ante el fenómeno de la primera mañana. 3.500 jóvenes formaban una cola que, extendida, peregrinaba más de 600 metros.
Las entrevistas comenzaron a las 9 en punto del 25 de septiembre. Finalizaron esa jornada a las 16 y a la mañana siguiente se reanudaron con el “mismo plazo de atención”. Las promotoras de rojo de Carrefour lo arengaban a cada momento. También preguntaban si todos traían la foto carné que se había pedido, y advertían: “las fotos tienen que ser auténticas, no esas impresas”, y “los que deben materias no tienen chance”.
“Y para qué sirve tener secundario completo si nos van a hacer lavar verduras”, refuta Cristina desde la fila. A ella le faltan dos materias para terminar el secundario, tiene 26 años. A su compañera de fila le faltan varios años de estudio para las pretensiones del empleador extranjero, y, además, tiene 32 años. “Ni loca le digo que no cumplo con los requisitos”, dice y muestra datos falsificados en dos casillas en el formulario que le dieron para rellenar. Si le preguntan qué hará si se enteran los entrevistadores, contesta “no sé”, pero tiene bien seguro que cuando se busca trabajo “todo vale”.
Cristina también dice que el trabajo en los supermercados es devastador. “Si no pagan bien, no tiene sentido”, señala, pero no se mueve de la fila. Es que, como la mayoría, estima que los sueldos se ubicarán por encima de los 800 o de los 1.000 pesos, como presagian los más pretenciosos. La gerencia, en cambio, dice que no será mucho más que el monto que percibe un empleado comercial. Sin embargo, ese “mucho más” es el motivo de los miles que esperan fuera del Domo, también el de Cristina.
Para andar bien en el Chaco, Corrientes, Formosa o Misiones, se necesitan al menos 1.200 pesos de bolsillo. Según el INDEC con 750 pesos de sueldo, en el interior “uno es Gardel”. Pero la media en las provincias del Nordeste oscila entre los 300 y los 500 pesos. En Buenos Aires, Cuyo y la Patagonia, cobran como media el doble, pero los gastos de subsistencia se triplican, o cuadruplican. La desocupación sigue siendo atroz. No lo dicen las bajas cifras de inclusión laboral, sino los elevados índices de pobreza e indigencia. Más del 50 por ciento de los argentinos es pobre. En las provincias del Nordeste además, el 50 por ciento vive en la miseria.
Los 16 Entrevistadores
Eficacia, eficiencia, seguridad y perspectiva empresarial. En fila, los dieciséis entrevistadores miran a los ojos de sus entrevistados y preguntan: ¿Cuántos años?, ¿Qué te gusta?, ¿Por qué panadero?, ¿Por qué Carrefour?. “Uno tiene ganas de gritarles en la cara ¡porque necesito plata!”, arenga Guido, que acaba de salir del Domo con la mayor de las incertidumbres: una promesa de llamado.
“Buscan un esclavo, no un empleado”, dice Jessica, que salió detrás de Guido. Es pequeña y menuda. Jessica sentencia: “cuando el mío terminó con sus dudas y me pidió que le diga algo más, yo contesté que sólo quería ser útil para la empresa, y sonrió y lo anotó arriba de mi formulario”. Jessica cree que ha ganado el cielo, Jessica no duerme afuera, Jessica no falsifica, Jessica se vende.
“Vos te vendiste Jessica” le dice Guido. Son amigos, se conocieron en un recital punk hace algunos años. “Ahora ellos quieren que uno diga lo que ellos quieren, si entro, hago lo que quiero”, fundamenta Jessica. “Ellos siempre van a querer eso Jessica”, rebate Guido y mueve la cabeza de lado a lado, como algo obvio.
Al Domo entraban de 400 en 400. Un guardia veterano de gris y blanco gritaba en la puerta el número que ingresaría y que figuraba en la parte superior derecha de los formularios que las promotoras habían repartido minutos antes entre la multitud. Aún así, rara vez la fila disminuía su extensión. Los gritos del primer guardia se interponían al de un segundo que llamaba, ya dentro del Domo, a los que pasarían a la larga mesa general donde los entrevistadores esperaban. Todo era bulla expectante.
Hacia la izquierda, el gerente no dejaba de dar conferencia a los periodistas locales. Consultado sobre los beneficios que traería el nuevo hipercomercio a la ciudad capital, no borró su sonrisa amplia, ni despeinó cabello alguno de su cabeza, para verse cada vez más ilustre, ensayó la posición exacta y se sacó cientos de fotografías sobre el cartel de la empresa. De saco y corbata o corbatín, los entrevistadores sobre la mesa eran su calco. Lo ven como un gigante. Manejará al titán de hierro, plástico y piedra hueca que se levanta a tres cuadras y traerá producción extranjera para saciar el consumo chaqueño.
¿Por qué dos locales tan grandes en Resistencia?, atinó a preguntarle uno de los más lúcidos periodistas que lo entrevistaron. “Porque las oportunidades que ofrece el mercado de la zona aseguran la rentabilidad del emprendimiento”, contestó el gerente. Según los empleados de los demás gigantes del comercio en la ciudad, sus jefes ya evalúan las pérdidas que traerá la nueva competencia. Los pequeños mercados aledaños que compran y venden la producción local, en tanto, no dejan de lamentarse y se preparan para cerrar sus tradicionales persianas de lona de tiras de color.
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