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NOTAS WEB

Obituario
Adiós Pentagrama

Por Tony Zalazar

Hace pocos meses cerró para siempre una disquería emblemática de Resistencia. Hubo liquidación, ofertas que los más nostálgicos, más que aprovechar, sufrieron. Pero aún así, no perdonaron y se llevaron cuanto permitió el bolsillo. Al igual que el autor de esta nota.

Triste, sin saber el por qué, volvía a mi departamento. Mi pecho inspiraba una atmósfera seudo existencialista y confundía sus sístoles y diástoles; estaba totalmente arrítmico y sin la valentía de acompasar mis latidos con cantos o gritos. Necesitaba descomprimir esa angustia incierta, pero las calles estaban atestadas y en pleno proceso entrópico, y la posibilidad de parecerme al loquito que habla y canta solo en la plaza me avergonzaba. Entonces, triste volvía y esquivando gente. Triste hasta que la vi, sentadita en la confitería. Ella leía y su padre también; sentaditos los dos dentro de la pecera amarilla, se concentraban en consumir sus diarios. Quise sorprenderla con un beso y terminé asustándola, pero al instante nomás recuperé la simpatía con un par de palabras y sonrisas. Mi corazón se iba descomprimiendo. Me ofreció jugo de naranja, por pudor lo rechacé; luego me abrió una bolsita llena de cassettes “Están liquidando Pentagrama, un peso cada cassette y hay cd’s por cinco”. Eran las 20:40hs y ella sacó del morral uno de los cd’s de cinco: desde su portada, Érica García me sedujo. ¿Hasta qué hora está abierto?, irrumpí de inmediato, debe estar abierto todavía. Salté y mi corazón también, casi olvido el beso de despedida. Ella es una mujer que sabe animarme.

Acelerado llegué al local. Mucha gente aún hurgando las bateas. Sumé mis garras a las de los autómatas que revolvían cassettes. No encontraba nada que me interesara. La ansiedad del consumo es así, me dije y tomé distancia. Vi que en el piso superior estaban los cd’s. Trepé sin usar los tres escalones y empecé a descorrer las placas de tango. Quiero Rock, Rock Nacional, me repetía la conciencia y no encontraba a quién pedirle. ¡Cecilio, sabía que ibas a caer por acá!, me atrapó el gringo melenudo del que nunca recuerdo su nombre. Mirá lo que conseguí dijo, y exhibió unos cassettes de trash uruguayo. Uhh qué bueno ¡Zenith Metal... dije, sin querer evidenciar que mi etapa heavy había terminado. No sabés lo que fue esto, un saqueo. La gente se desesperaba, hacían colas afuera para entrar y arrebatar algo, ni en el recital de Funeral hubo tanta movida. Tras cada palabra suya, que parecían infinitamente escoltadas por otras palabras, menos me atrevía a confesar que estaba en busca de Érica García. Quería huir, sin reconocer que “La Fortaleza”, el heavy y el tetra, las fusiones sabáticas con que rompía cráneos en la radio, ya habían terminado. Por algo ya no lucía las remeras negras ni pelo largo. “Disculpen, dónde está el Puma Rodríguez” preguntó un tipo de chomba salmón y me dio el pie justo para huir hacia otra sección. Por allá, venga señor.
Alegre por fin encontré a un vendedor libre. Éste era gordo y sudaba, cuando le pregunté por el rock nacional me miró con tristeza (o era mi anterior tristeza proyectada en sus ojos), acá tengo un Sui Generis y este de Billy Bond” murmuró mostrándome una pila de cassettes que acababa de sacar de un mueble. “En cd quiero”. “Andá allá al fondo, ahí vas a encontrar algo”. Quise preguntarle por qué liquidaban el local, o en realidad -ya imaginaba su respuesta y tenía en mente una historia o recomendación- quería contarle que en disquerías de Carlos Paz venden compac’s originales y grabados, grabados ahí mismo y por ellos mismos. Estaba seguro de que la piratería era causa del cierre y no quería que Resistencia se quedara sin su pentagrama. Pero la cara del vendedor era tan deprimente que huí hacia el fondo.

Ansioso, tras ver unas cuantas placas intrascendentes, llegué al paraíso. Toda mi adolescencia a 2x10, los discos que me sacaron del hermetismo heavy hacían brillar su patchanka eléctrica, fusiones de reggae, ska, punk y rock: Maldita Vecindad, La Lupita y Víctimas del Doctor Cerebro (mejicanas bandas que me hicieron chingar y chingar) cayeron en mis gloriosas manos; le sucedieron ¡El Espiritango! de Los Visitantes y Mano Negra & les Patrons Dal Vivo al Paso Ocupatto Torino. Hasta que al final, por fin, cayó ÉRICA GARCÍA, Érica con El Cerebro y Amorama (y toda su bocaza rock para mis oídos). Ahí nomás resigné La Lupita y fuime al mostrador con los seis cd’s.
Feliz mi corazón acompasó su latir y mi sonrisa tuvo enterita la boca de Érica para expandirse por toda la sala. Un bienestar impagable me abrazó y abrazaba. Mas, al tener que abonar recién pensé en que los treinta pesos eran para mis almuerzos de la semana. Pero no lo dudé, y mientras la cajera recibía mi dinero y controlaba que yo no hubiera metido dos cd’s en una cajita, recordé con gracia mis tiempos de coleccionista, de fanático coleccionista de música, cuando mi madre me gritaba ¡vas a comer cassette hijo de puta!, al ver que la mitad, y a veces un poco más, de la plata que ganaba carpiendo la destinaba a cassettes vírgenes. Salí del local con mucha saliva en la boca, feliz y ansioso por escuchar toda esa música.

Exaltado, apenas me acomodé en el colectivo, y mientras abría los booklet, leía partecitas de letras y admiraba los diseños, una nostalgia irrefrenable aceleró nuevamente mi corazón: títulos como Luchando por el Metal o El Arte de la Rebelión, discos heavy que un amigo robó del mismo pentagrama y que yo había grabado en TDK, tomaron el latir de mi recuerdo. ¿Qué pasa viejo, no estás conforme con lo que conseguiste? ¿Te parece injusto el mercado, maldito burgués posesivo? Indignado cerré la bolsita y los interrogantes.

Abúlico llegué y a todo volumen Érica me gritó No traiciones a tu alma / tanto no podrás sufrir. ¿Yo estaba sufriendo? Sí, sufriendo una recaída consumista, quise pensar. ¡Mierda, cuanto más cogés Más querés coger! El consumo me consume sonreí mientras Érica seguía gritando ...me brota el deseo como anguila sin final. Y Sí, inexcusablemente, tenía que volver y comprar más. Aprovechar la oferta. Quedó un cd de Los Rabanes llamándome desde la disquería.

[15:45:06] Lindo Orfeo: Cecilio yo no entiendo mucho pero vos estas
conectado?
[15:46:16] KeKilio: sí, acá aparecí. como una sesión espiritista no?
Invocás y si el alma está disponible te responde jejeje.
estoy escribiendo un cuento para la revista cuna
[15:46:33] Lindo Orfeo: siempre lagurando
[15:46:42] KeKilio: así le dicen
[15:47:01] Lindo Orfeo: che Romi como anda?
[15:47:08] KeKilio: acá está mirando rial
[15:47:25] KeKilio: aprovechando el día de los muertos para ver a
un matado. Viste que le encanta el chisme.
[15:48:20] Lindo Orfeo: k loco k sos, hay gente k todavia respeta
estos feriados
[15:48:52] Lindo Orfeo: che y de k estas escribiendo
[15:49:11] KeKilio: de la muerte de pentagrama
[15:49:23] KeKilio: la disquería que cerró en resis
[15:49:28] Lindo Orfeo: HAAAAAAA
[15:49:48] KeKilio: de cómo se desesperaba la gente por llevarse
todo
[15:50:05] Lindo Orfeo: todo k?
[15:51:20] Lindo Orfeo: ahhh Pentagrama la disqueria, boludo crei k era
de literatura jeje
[15:52:37] Lindo Orfeo: si era una fiebre por completar una
discografia de mueble, es decir compac k escuchas una vez y
luego lo guardas y decis k lo tenes
[15:53:12] KeKilio: jejej cierto, muy cierto.
[15:54:42] Lindo Orfeo: yo compre uno pero lo regale, siendo sincero
cuando fui ya no habia nada y soy bastante histerico para
buscar y mis gustos son raros, conclusion solo aguante 45
minutos
[15:55:10] KeKilio: sí eso nos pasó a muchos
[15:56:48] Lindo Orfeo: ves, vivimos boludiando y no nos enteramos de
cosas importantes k suceden cada 100 años cuando un viejo
tiene una sobredosis de (chan chan chan) BIAGRA si señor,
[15:57:05] Lindo Orfeo: jajaja
[15:57:14] KeKilio: juajaujau
[15:57:23] KeKilio: ¿sobredosis?
[15:57:42] Lindo Orfeo: chiqui me aviso despues de dos semanas
[15:57:52] Lindo Orfeo: me keria matar
[15:58:37] Lindo Orfeo: si y en un telo con una pendeja kdo duro
literalmente hablando ¡DURIZIMO¡
[15:58:46] KeKilio: juajuajauau
[15:58:51] KeKilio: qué loco el viejo
[16:00:22] Lindo Orfeo: DESPECHADA la mujer (dice el mito) -Que se
cague viejo verde vendo todo lo k keria, o sea no mi
cuerpo, su diskeria y me voy con un pendejo.
[16:00:46] Lindo Orfeo: pero dicen k solo toma jugo de frutas,
exprimido por su chongo
[16:01:02] KeKilio: juajuaju (?)
[16:02:01] KeKilio: che decís entonces que el dueño de pentagrama
murió cogiendo?
[16:02:28] Lindo Orfeo: si che¡ k hijo de puta, no
[16:02:36] KeKilio: yo sabía que murió, pero no tan bien jejeje
[16:02:45] KeKilio: murió en la horqueta, como le dicen
[16:03:15] Lindo Orfeo: asi es, la historia la conte a mi manera
[16:03:25] KeKilio: está buena
[16:03:31] KeKilio: la voy incluir de algún modo en el cuento
[16:03:44] Lindo Orfeo: eso si k vio a dios antes de llegar al cielo
[16:03:53] KeKilio: jaujaujau
[16:03:57] KeKilio: seguro. Nos vemos vieji. Gracias por el dato.
[16:04:03] Lindo Orfeo: un abrazo, cuidate. No te endrogues con biagra jejeje. chau

Decididísimo ni bien amaneció rompí el chancho: más de diez pesos en monedas de veinticinco y diez centavos. Voy a por ese disco me dije y partí.
Agitado llegué y todo fue más patético. Encontré desocupado de nuevo al gordito sudado, de nuevo le pedí rock nacional –aunque ya sabía dónde ubicar el cd de Los Rabanes tenía que buscar otro para completar la promo de 2x10- y él metió la mano en otro mueble, sacó un disco de La Zimbawe y otro de Vilma Palma e Vampiros estos están buenos, te sirven? Huí y encontré uno de Fermín Muguruza.
Carita de nene engolosinado solté las monedas que se desparramaron sobre el mostrador. Le ayudé a clasificarlas mientras me empaquetó los cd’s, esta vez sin controlar nada. sonrisa-sonrisa / chau-chau.
Supersticioso en el colectivo no me atrevía a abrir la bolsita con los cd’s. Algo contradictorio refrenaba el motor de mi corazón. El deseo de ver el cd lo impulsaba a meter mano en la bolsa, mas un temor incierto lo frenaba, miedo creo de reconocer que lo hayan estafado. Hasta que rompí las bridas y abrí la bolsita: “Money pa’ que” se titula ese disco de “Los Rabanes”. Cuando abro la cajita me encuentro con lo imaginado: la cajita pelada. HIDEPUTAS salió de mi boca y todo se desmoronó dentro.
Triste, sabiendo el por qué, volvía a mi departamento. Triste, sabiendo el por qué, volvía a mi departamento...

17/11/06

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Cuna Novena Edición

 

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